Organizaciones sociales alertaron sobre las condiciones que enfrentan estos productores ante quienes compran su cosecha a precios que no cubren el costo de la producción.

La situación que describes es realmente preocupante. Los pequeños productores de café en México enfrentan grandes desafíos debido a los intermediarios conocidos como «coyotes» que compran su cosecha a precios muy bajos, por debajo del costo de producción. Esto provoca que los ingresos de los caficultores estén por debajo de la línea de pobreza extrema.
Los caficultores artesanales, que predominan en zonas indígenas de Veracruz, Chiapas y Puebla, aportan el 82% de la producción del país. Sin embargo, esta producción está amenazada por la desproporción en los precios de compra de sus cosechas. Además, el café de especialidad, que tiene mayor valor en el mercado, generalmente proviene de tierras altas, mientras que muchos productores cosechan en tierras bajas, afectando la calidad del café.
Ante esta situación, algunos caficultores han dejado de cultivar café y se han dedicado a otros cultivos como el camote. Otros han emigrado a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades, ya que la actividad cafetalera se ha vuelto insostenible económicamente.
Para contrarrestar este panorama, pequeños y medianos comerciantes están fortaleciendo redes de compra directa para garantizar la calidad del producto y la subsistencia de los productores de café. Estas redes buscan pagar precios justos a los caficultores, lo que podría llevar a una vida más digna en las comunidades productoras.
Es importante tomar conciencia sobre el origen del café que consumimos y apoyar a las marcas de café mexicano que promueven prácticas justas y sostenibles.